Como resultado de las medidas preventivas frente al reciente brote de aftosa en una granja de Brandeburgo, a dos explotaciones lecheras se les impidió comercializar y deben descartar una producción diaria de 33.000 litros. La prohibición se extiende por 30 días.
A dos explotaciones lecheras, situadas a 7 y 9 kilómetros de la granja de búfalos en Brandeburgo donde se detectó el brote de fiebre aftosa, se les prohibió comercializar su leche y deben desechar la producción de 33.000 litros diarios.
Aunque no se presentan casos positivos entre sus ganados, ambas explotaciones deben respetar las restricciones y no podrán entregar leche durante 30 días. Todavía no se sabe si recibirán compensación económica por las pérdidas.
Los responsables aseguran que sus animales no están enfermos pero estarán atentos ante el peligro de contagio de la fiebre aftosa. Mientras tanto, han asumido tareas adicionales, por ejemplo, la inseminación artificial, como medida de bioseguridad.







