Según el gobierno porteño, una familia tipo necesita más de $1,8 millones mensuales para ingresar al segmento de clase media. En el Gran Buenos Aires, el umbral de pobreza fue de $1,1 millones en marzo.


En un contexto de alta inflación y pérdida de poder adquisitivo, el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (IDECBA) publicó nuevos datos sobre los ingresos necesarios para pertenecer a distintos estratos sociales. De acuerdo con el organismo, una familia tipo debe contar con ingresos mensuales de al menos $1.804.267 para ser considerada parte de la clase media porteña.

Este valor surge del cálculo de la Canasta Básica Total (CBT), que en marzo fue de $1.443.414. Para ingresar al segmento medio, los ingresos familiares deben ubicarse entre 1,25 y 4 veces el valor de esa canasta. En tanto, aquellos hogares cuyos ingresos se encuentren entre una vez y 1,25 veces el valor de la CBT —es decir, entre $1.443.414 y $1.804.266— son clasificados como clase media baja o “sector medio frágil”.

Por otra parte, el IDECBA considera que un hogar forma parte de los sectores acomodados o clase alta si sus ingresos superan los $5.773.654 mensuales, es decir, cuatro veces el valor de la CBT.

Mientras tanto, en el Gran Buenos Aires, los valores de referencia para no caer en la pobreza son algo más bajos. Según datos del INDEC, una familia tipo necesitó $1.100.267 en marzo para no ser pobre, y $495.616 para no ser indigente. Estas cifras se desprenden de las actualizaciones mensuales de la Canasta Básica Total y la Canasta Básica Alimentaria (CBA), respectivamente.

La CBA, que contempla únicamente alimentos esenciales, subió 5,9% en marzo, su mayor incremento mensual en un año. Este salto estuvo impulsado por los fuertes aumentos en carnes, verduras y productos derivados, lo que también impactó directamente en el índice de inflación. Por su parte, la CBT —que incluye también transporte, salud, educación y vestimenta— aumentó un 4% ese mes.

En términos interanuales, ambas canastas crecieron por debajo del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Entre marzo de 2024 y marzo de 2025, la CBA subió 38,4% y la CBT 42,3%, mientras que el IPC acumuló un alza del 66,9%. Esto refleja que los precios generales suben más rápido que el costo de las necesidades básicas, dificultando el acceso a condiciones de vida dignas para amplios sectores de la población.