La reciente visita del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, a Buenos Aires ha intensificado la disputa por la influencia en América Latina, con Argentina como punto clave. Bessent expresó el pleno apoyo de su país a las reformas económicas del presidente Javier Milei e inició conversaciones formales sobre un acuerdo de comercio recíproco. En respuesta, la Embajada de China en Argentina rechazó las acusaciones de injerencia política y defendió su colaboración sin condiciones. ​El PaísEl País+1El País+1

Esta tensión se enmarca en un contexto económico delicado para Argentina, que recientemente flexibilizó los controles cambiarios en medio de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. El nuevo régimen cambiario, que permite al peso fluctuar dentro de una banda entre 1.000 y 1.400 por dólar, busca fortalecer las reservas del Banco Central y estabilizar la economía. Sin embargo, la inflación ha mostrado repuntes, generando incertidumbre en los mercados. ​Reuters+1El País+1

En este escenario, la política exterior argentina se enfrenta a un desafío complejo: equilibrar las relaciones con dos potencias globales con intereses contrapuestos. La postura del gobierno de Milei, que busca ser un aliado estratégico de Estados Unidos en la región, podría tener implicaciones significativas en la política económica y comercial del país.