En 2025, América Latina y el Caribe enfrentan un panorama migratorio complejo, caracterizado por flujos intrarregionales crecientes, retornos forzados y desafíos estructurales que requieren respuestas coordinadas.

Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la migración intrarregional ha aumentado significativamente, pasando del 15% del total de migrantes en 2000 al 29% en 2024, lo que equivale a aproximadamente 14 millones de personas. Este fenómeno refleja una creciente movilidad dentro de la región, impulsada por factores como la búsqueda de mejores oportunidades laborales, seguridad y condiciones de vida más estables.

Entre los países más afectados por estos flujos se encuentran Venezuela, con un éxodo que supera los 8 millones de personas desde 2013, y Haití, cuyas crisis económicas y políticas han llevado a miles de haitianos a buscar refugio en naciones vecinas. En respuesta, varios países latinoamericanos han implementado políticas de regularización migratoria, permitiendo que más de 4,5 millones de venezolanos obtengan estatus regular en 17 países desde 2019.

Sin embargo, la migración en la región también presenta desafíos significativos. La percepción pública sobre la migración a menudo está asociada con preocupaciones de seguridad y competencia laboral, a pesar de que estudios indican que los migrantes contribuyen positivamente a las economías locales.

Además, la migración climática se ha convertido en una preocupación creciente. Se estima que para 2050, alrededor de 17 millones de personas en América Latina y el Caribe podrían ser desplazadas internamente debido a los efectos del cambio climático, lo que añade una capa de complejidad a la situación migratoria en la región.

En conclusión, la migración en América Latina en 2025 es un fenómeno multifacético que requiere una respuesta coordinada y basada en derechos humanos. Es esencial que los países de la región colaboren para desarrollar políticas migratorias inclusivas y sostenibles que aborden tanto las causas estructurales como los efectos inmediatos de la migración.