Buscan controlar el presentismo e implementar un plus por productividad. El Ministerio de Salud atribuye la crisis a un “desorden administrativo” y descarta aumentos presupuestarios.

En pleno conflicto con trabajadores del Hospital Garrahan, el gobierno de Javier Milei impulsa un “Plan de Eficiencia” que incluye controles biométricos de asistencia desde el 1° de junio y evalúa un “plus por productividad” para el personal médico. La iniciativa apunta a optimizar el uso de recursos y detectar “sectores que no quieren perder privilegios”.

La viceministra de Salud, Cecilia Loccisano, denunció un “desorden descomunal” en la estructura del hospital, con 953 empleados administrativos frente a 478 médicos de planta, y afirmó que el objetivo es reorientar los fondos hacia la atención sanitaria. Aunque reconocen como “atendible” el reclamo salarial, el Gobierno asegura que no se recortó presupuesto, que fue aumentado un 244% para 2024 y 2025.

Los residentes denuncian condiciones laborales críticas, con 60 horas semanales por $3.000 la hora. El Ejecutivo defiende medidas paliativas como un ítem por alta complejidad y mejoras en el valor de las guardias, mientras en paralelo avanza con auditorías sobre servicios tercerizados y convocó a una mesa de diálogo con todos los sectores involucrados.