Ambos países irmaron un amplio acuerdo comercial y de inversiones que apunta a modernizar el vínculo económico. El entendimiento abarca reducción de aranceles, apertura agrícola, compromisos laborales y ambientales, y un régimen actualizado para bienes tecnológicos y propiedad intelectual.

El acuerdo establece un marco de cooperación que prioriza la apertura de mercados y la eliminación de barreras comerciales. Estados Unidos levantará aranceles para determinados recursos naturales y bienes industriales argentinos, incluidos acero, aluminio y productos farmacéuticos no patentados. A su vez, la Argentina brindará acceso preferencial a exportaciones estadounidenses como maquinaria, medicamentos, tecnologías de la información, vehículos y dispositivos médicos, además de armonizar estándares técnicos para permitir el ingreso directo de productos certificados en ese país.

Uno de los ejes más relevantes es la expansión de los cupos agrícolas y el alivio arancelario para sectores estratégicos. La cuota de carne vacuna argentina se fijará en 80.000 toneladas, mientras que las ventas de acero y aluminio quedarán bajo un esquema de cupo con arancel casi nulo, replicando el modelo aplicado a partir de 2018. En paralelo, el Gobierno eliminó licencias de importación, formalidades consulares e impuestos estadísticos para productos estadounidenses, y aceptó estándares internacionales que permitirán agilizar el flujo de bienes industriales y médicos.

El convenio también aborda temas estructurales vinculados a propiedad intelectual, comercio digital y regulación económica. Argentina asumió compromisos para combatir la falsificación de productos y actualizar su marco de patentes, así como aceptar dispositivos médicos y fármacos con certificación de la FDA. En lo digital, se garantizó la no discriminación de servicios estadounidenses y el reconocimiento de firmas electrónicas. Además, ambos países coordinarán políticas para enfrentar prácticas distorsivas de economías no alineadas y fortalecer la seguridad de inversiones.

El acuerdo se completa con compromisos en estándares laborales y ambientales, desde la prohibición de bienes producidos con trabajo forzado hasta medidas para frenar la tala ilegal y cumplir con normas internacionales sobre subsidios pesqueros. En el plano económico, Estados Unidos se consolida como uno de los socios clave para la Argentina, con un comercio históricamente deficitario pero con perspectivas de expansión bajo este nuevo marco, especialmente en sectores como minerales críticos, agroindustria, energía y tecnología.