Especialistas de INECO explican qué tipos de obsequios favorecen el aprendizaje, la motivación y el desarrollo emocional en todas las edades. Juegos, experiencias y actividades creativas pueden convertirse en aliados de la salud cognitiva. La clave está en elegir estímulos que activen el cerebro y fortalezcan los vínculos.

En el cierre del año, la elección de regalos suele ir más allá del entretenimiento y se orienta cada vez más al bienestar integral. Según especialistas en neurociencias, existen opciones que no solo divierten, sino que también estimulan funciones cognitivas como la memoria, la atención y la creatividad.

Desde INECO señalan que el cerebro necesita desafíos para mantenerse activo, del mismo modo que el cuerpo requiere ejercicio. Juegos de mesa, actividades lúdicas y experiencias nuevas generan estímulos que favorecen el aprendizaje, la flexibilidad mental y la regulación emocional, especialmente cuando despiertan curiosidad y motivación.

En la infancia, los expertos recomiendan regalos que impulsen la imaginación y la resolución de problemas, como juegos de construcción, rompecabezas o kits científicos. Estas propuestas fortalecen habilidades cognitivas clave mientras preservan el componente lúdico, esencial para el desarrollo emocional de los niños.

En adultos y adultos mayores, se destacan los juegos de estrategia, los pasatiempos cognitivos, las actividades artísticas y las experiencias de aprendizaje. Además de estimular la mente, estas opciones ayudan a reducir el estrés, promover la autonomía y reforzar los vínculos sociales, considerados uno de los factores más protectores de la salud cerebral.